Chile, 1993: Norma Vergara, la Chiquitita Ojos de Luna

foto-1Extraído de la Editorial Chile Popular

Por aquí queremos empezar, desde su ida a las estrellas, un relato de una vida siempre haciéndose, siempre cualificándose, siempre aprehendiendo y por sobre todo una vida plena con sus virtudes y defectos, nada mas alejado de las estatuas eternas que alaban una perfección que no es tal. La vida de Norma y su proceso de hacerse como subversiva y revolucionaria sin vuelta debe ser conocida y reconocida por nuestro pueblo y las nuevas generaciones de jóvenes populares en lucha y que no están ni ahí con la complacencia que intenta penetrar las vidas de esos y esas jóvenes.

Norma, en nuestra intimidad lautarina “Chiquitita Ojitos de Luna”, llega a vivir a Santiago desde el pueblo de El Monte a mediados de los ochenta, hija de campesinos que buscan una mejor vida en la capital. Se asientan en el popular barrio de Santa Adriana del sector sur poniente de la capital. La vida de la familia Vergara Cáceres esta marcada además por la militancia política del papá de Norma, que pertenecía al MAPU Obrero Campesino y que es una de las vertientes de donde bebe Norma para la toma de conciencia política, ya que su condición de clases estaba encarnada desde su nacimiento.

En pleno estallido del Pueblo en Llamas de los ochenta “La chica” comienza a participar Sigue leyendo

Chile, 1929: El frustrado atentado contra el “Paco” Ibáñez: El otro “tiranicidio” que no fue

atentandoPublicado por Eduardo Godoy S. en El Amanecer, nº24 y n°25  (septiembre-octubre 2013).

“Fue el que manchó de sangre la tierra generosa,
El que ordenó las muertes y las flagelaciones,
El que despreció el llanto de madres y esposas
Y arrojó las conciencias libres a las prisiones”.

Extracto del poema “Ibáñez”, (1938)

En febrero de 1927, el general Carlos Ibáñez del Campo, quién decía representar los “ideales” de la oficialidad descontenta del Ejército, llegó al poder, gobernando con el apoyo de civiles y militares hasta el 26 de julio de 1931. Su régimen autoritario tuvo a decir de Tomás Moulián una: “naturaleza cesarista en el sentido de Marx. Se trataba de un caudillo que se impuso como “salvador” a los demás grupos y clases, a través de maniobras de fuerza (…). En cuanto jefe de una facción militar se autocolocó por encima de los grupos, aprovechando sus mutuas debilidades”.

Durante su régimen dictatorial, fuertemente represivo y autoritario, enmarcó a las organizaciones de trabajadores en un sistema de sindicalización legal tutelado por el Estado y llevó a cabo una serie de medidas sociales mediante el fomento de legislación socio-laboral que resultaron ser, como ha señalado el historiador Jorge Rojas Flores, “un refugio atractivo para la mayoría de aquellos descontentos que, desconfiados del parlamentarismo, los partidos políticos y el supuesto sufragio universal, esperaban de un gobierno fuerte el fin a todos los males”.

El dictador Ibáñez del Campo silenció los agravios de los trabajadores con represión en nombre del anticomunismo y con sustitutos gubernamentales para los sindicatos autónomos, socavando a las principales organizaciones políticas y sindicales existentes en Chile de inspiración comunista y anarquista. Siguiendo la senda trazada por los movimientos protofascistas y conservadores de Europa (Italia, 1922; España, 1923; Turquía, 1923; Albania, 1925; Portugal, 1926; Yugoslavia, 1929; Rumania, 1930), inició una razzia sistemática, desde el Estado, contra el movimiento de trabajadores en Chile, sin parangón hasta ese entonces. Las deportaciones, desaparecimientos y asesinatos fueron pan de cada día durante su breve, pero brutal dictadura. La Isla de Más Afuera, en el Archipiélago de Juan Fernández, y la Isla de Pascua, se transformaron “en el infierno del Dios enloquecido”.

Según señalaron los anarquistas del Centro de Estudios Sociales “Amor y Libertad” en su folleto titulado el Terror Ibañista. Breve reseña de la Dictadura, editado en 1938 en la ciudad de Rancagua: “Ibáñez se creía dueño de vida y haciendas, y su servicio de Investigaciones y soplones funcionaba a las mil maravillas. Se violaba la correspondencia privada y se robaban los impresos revolucionarios, pero estos últimos siempre se filtraban a través de las fronteras, y en la mente de hombres, mujeres y niños continuaba germinando aquella idea de rebelión y venganza, consecuencia lógica de las salvajes represiones”. Y tenían razón.

El día 22 de octubre de 1929 se llevó a cabo la inauguración de la “Exposición de Animales en la Quinta Normal” a la que asistieron el Ministro de Fomento y Bienestar, el presidente de la oligárquica Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y el dictador Carlos Ibáñez del Campo, con sus respectivas esposas. Una vez finalizada la ceremonia, alrededor de las 18:45 hrs., y en circunstancias en que la comitiva se retiraba del lugar, y que la esposa del dictador, Graciela Letelier Velasco, había subido ya al automóvil presidencial irrumpió, revolver en mano, el joven Luis Ramírez Olaechea, intentando dar muerte al tirano, para vengar a los asesinados por su “régimen de terror”.

Luis Ramírez hizo funcionar, infructuosamente, dos veces el gatillo de su destartalada arma y justo cuando se aprestaba a intentarlo por tercera vez, el Edecán de Ibáñez, el mayor Víctor Larenas, se precipitó contra su persona y le cogió la mano en que tenía el revólver, y su cuello, cayendo ambos al suelo. En ese preciso momento el Prefecto de Carabineros, desenvainó su espada, y el Intendente de Santiago y el Director de Carabineros sacaron a relucir sus revólveres, ante lo que el mismo Ibáñez exclamó: “No lo maten”, ya que deseaba identificar y atrapar a sus cómplices. Orden que fue obedecida por los agitados y nerviosos subalternos.

Al ser detenido, Ramírez opuso tenaz resistencia, exclamando a viva voz ante los concurrentes de la exposición, testigos de la escena: “La explotación de que eran víctimas los obreros del norte, me inspiró deseos de venganza”.

¿Pero quién era ese joven que exponiendo su propia vida, intentaba dar muerte al dictador?

Luis Ramírez Olaechea, de 20 años, era un simpatizante de las ideas anarquistas (¿individualistas?) e intentó ajusticiar a Ibáñez con el objetivo de hacer tambalear su régimen autoritario. Según se consignó en la prensa de la época, había trabajado desde joven en las salitreras del norte y en el Mineral El Teniente; y su padre, de oficio zapatero, había militado en el Partido Comunista, pero estaba retirado de toda actividad política desde el año 1924. Según informó la revista miscelánea Sucesos de Valparaíso: “parece que se trata de un muchacho enteramente perturbado por la lectura de libros anarquistas, a la que se entregaba con pasión”.

Tras su fallido atentado, Ramírez fue condenado a tres años y un día de prisión como responsable del intento de magnicidio. Varios otros individuos fueron detenidos como supuestos cómplices, no obstante, días más tarde fueron liberados ya que no se les pudo comprobar cargos concretos.

Pero la arremetida dictatorial no se hizo esperar. Días más tarde, el 27 de octubre de 1929, el portugués Manuel Tristán López Da Silva, anarquista acusado de tener también la “intención” de matar a Ibáñez -y tras estar detenido 15 días en la Sección de Investigaciones- fue llevado en automóvil simulando una deportación a la Argentina. No obstante, en la Cuesta de Chacabuco, a 66 kilómetros de la capital y 4 antes de llegar a la frontera, fue asesinado alevosamente por funcionarios de la Policía de Investigaciones. Según la versión oficial, cuestionada por la oposición ibañista, López Da Silva fue abatido a balazos cuando intentó escapar (¿en medio de la nada?). Artimañas utilizadas décadas más tarde por la genocida dictadura de Pinochet (1973-1989).

Chile, 2002: Marco Ariel Antonioletti, un crimen impune

Fotografía de Marco Ariel Antonioletti, rescatada y entregada a su madre por el prisionero político Marcelo Villarroel Sepúlveda

Fotografía de Marco Ariel Antonioletti, rescatada y entregada a su madre por el prisionero político Marcelo Villarroel Sepúlveda

«… y pase lo que pase, quedemos como quedemos, después de todas las mochas que demos al enemigo, volveremos a estar juntos y felices. Siempre más grandes, ya que somos patria o muerte y eso, en nuestra vida, es indudablemente patria, y no sólo eso, también popular…»

Marco Ariel Antonioletti

En marzo de 1990, se inició en Chile el llamado “proceso de transición”, como lo bautizaron los ideólogos de la Concertación. En el Congreso Nacional, el general Augusto Pinochet, tras 17 años de su dictadura militar, hizo entrega del gobierno a Patricio Aylwin, primer presidente civil electo de la Concertación. En las cárceles, alrededor de quinientos presos políticos enfrentaban un destino incierto, lo que llevó a medio centenar a realizar una espectacular fuga, en enero de 1990.

Ocho meses después del cambio de gobierno, al mediodía del 14 de noviembre, las Fuerzas Rebeldes y Populares Lautaro (FRPL) rescataban desde el Hospital Sótero del Río a Marco Ariel Antonioletti, preso político del Mapu-Lautaro. El operativo de rescate derivó en una intensa balacera, que dejó un trágico saldo de cuatro gendarmes y un carabinero muertos y Marcela Rodríguez, militante del Movimiento Juvenil Lautaro (MJL), recibió un proyectil en la columna, quedando inválida de por vida.

Ariel fue llevado a una vivienda de un piso ubicada en la Villa Japón, en la zona poniente de la capital. Allí vivía con su familia el periodista del Fortín Mapocho Juan Carvajal Trigo, retornado del exilio desde la ex Alemania Oriental. Los compañeros de Ariel nunca imaginaron que lo estaban llevando a una trampa mortal. Entretanto, un vasto operativo policial se desarrollaba en las poblaciones de Santiago. Informado del paradero de Ariel por el propio dueño de la casa en que se ocultaba provisoriamente, Belisario Velasco – a la sazón subsecretario del Interior- ordenó su detención. Pasado el mediodía del 16 de noviembre, la Brigada Investigadora de Asaltos de la Policía de Investigaciones llegó hasta la casa de Carvajal, bloqueando todas las vías de escape. Más allá de las contradictorias versiones sobre la forma en que murió Ariel, es innegable que la aplastante desigualdad de fuerzas permitía detenerlo con vida. Sin embargo, Ariel fue asesinado de un balazo en la frente, probablemente un tiro de gracia. Ninguno de los policías fue herido en la acción, y Carvajal y su familia se encontraba en la casa cuando ocurrieron los hechos. Sigue leyendo

Chile, 1992: El día que el Mapu Lautaro atacó la casa del embajador de España

Rescatado desde Hommodolars, este relato fue extraído de la revista TIRO (julio de 2003), publicación artístikofensiva del Kolektivo Kamina Libre. El texto se basa en una acción realizada por el Mapu Lautaro el 8 de octubre de 1992 que consistió en atacar con explosivos la casa del embajador de España (representante del Partido Socialista Obrero Español) mientras el Príncipe de Asturias visitaba Chile. En esta acción también se registró un enfrentamiento armado con una pareja de policías, produciéndose a días de la conmemoración de los 500 años de resistencia indígena y popular a los diferentes imperialismos que han dominado este rincón del mundo.

Entre 6:00 y 8:15 AM

La mañana se presentó de golpe, sin aviso, tan sólo abrió los ojos y ya estaba ahí. Aún amanecía cuando salió de la casa, miró el reloj y la cuenta implacable de las horas le exigió poner orden a sus pensamientos. Primero, repasar el plan establecido; así lo hizo y pudo comprobar con satisfacción que todo estaba claro y aprendido. Ahora podía perderse ensimismado en los que más le conmovían. Entre estos estaba la presencia inevitable y estremecedora de su piel morena, el triángulo ancho y de vellos gruesos de su sexo infinito, apenas cubierto por la ropa interior en una especie de homenaje eterno al regalo del placer.

La micro se deslizaba cadenciosa atravesando el frío matutino. A medida que se acercaba al lugar de encuentro los rostros juntos a él perdían sus contornos, asemejándose inquietantes a las sombras que poblaban sus sueños. La aproximación final, tantas veces repasada, logró disminuir la ansiedad creciente que se apoderaba de Sigue leyendo

Italia, 2016: A propósito de una nueva edición de «Ai Ferri Corti»

Prólogo a la versión de Sin Retorno Ediciones (2016) del libelo Ai Ferri Corti.

Publicado en mayo de 1998 por Edizioni NN (creadas siete meses antes por algunos anarquistas que formaron parte de la experiencia de la publicación semanal Canenero), este panfleto, en el transcurso de 17 años, le ha dado la vuelta al mundo, siendo traducido al Español, Portugués, Inglés (con ediciones en el Reino Unido, en los Estados Unidos y en Australia), Francés, Holandés, Alemán, Sueco…

Puesto que ha nutrido múltiples reflexiones, dado ideas, reforzado inclinaciones, suscitado dudas, así como también ha provocado irritaciones, (el concepto de “existente”, sobre todo, se ha mostrado en su totalidad sin freno indigesto para aquellos que aspiran a administrar, al menos, algo de lo que es el Estado), uno podría afirmar que, a su pequeña escala, Ai Ferri Corti ha hecho su contribución a la difusión de una perspectiva anarquista insurreccional autónoma.

Una perspectiva al mismo tiempo irreductiblemente hostil ante “los pequeños pasos reformistas” y no del todo encantada con “una revuelta de unos pocos amigos cercanos al sonido de fuegos pirotécnicos y consignas mal combinadas”. Nacidas del rechazo de la falsa alternativa entre ciudadanismo reformista o lucha armada vanguardista, estas páginas, sostienen por lo tanto la necesidad y la inmediata posibilidad de una poesía insurreccional hecha por todos, que no debe confundirse con la triste propaganda política ni con los comunicados rimbombantes adjudicándose las acciones.

Teniendo en cuenta su buena fortuna internacional, es desconcertante que Ai Ferri Corti no se haya reimpreso en el lugar en el que apareció por primera vez. Y de hecho, es precisamente en Italia en donde este texto ha tenido la menor resonancia, víctima de prejuicios “identitarios” y de rencores alimentados por una gran parte del supuesto movimiento en contra del entorno en el que surgió, así como de una considerable falta de interés hacía cualquier profundización y debate crítico en torno a esto. De hecho, en 1998, la hipótesis insurreccional era considerada con cierta conmiseración por los militantes de Sigue leyendo

Grecia, 2010-2013: Sobre ciertos errores tácticos

Miembros de la EKAM (Unidad Especial Antiterrorista), dependiente de la Policía de Grecia, entrenando tiro al blanco. Atención con errar los disparos…

(…) La seguridad no es de importancia primordial de toda acción. Si fuera así, la acción más exitosa sería estar sentado en el sofá (…). Pero así es la lucha. No hay ninguna certeza ni garantía de seguridad (…). Sabemos que nada es fácil. Todo tiene su precio (…). Este es el precio de la lucha (…).

Así que hablando específicamente acerca de nosotros y nuestros arrestos, se debe tener en cuenta que esto pasó cuando toda la Unidad Antiterrorista (y no sólo ellxs) nos iban buscando y persiguiendo por toda Grecia. El hecho de que a pesar de las detenciones de nuestros compañeros, la CCF no sólo no se rindió o dejó de golpear, sino que contraatacó con continuas acciones guerrilleras, había agudizado la represión en contra de nosotros. Además, el período en que la mayoría de nosotros éramos prófugos (con decenas de nuestras fotos en las portadas de los periódicos, las noticias y en internet) no ha sido un período en que simplemente nos íbamos escondiendo.

(…) Por supuesto tenemos que hacer una autocrítica , ya que dado el hecho que hoy estamos escribiendo estas palabras desde la prisión, en algún momento hicimos algún error. Este error nos llevó al cautiverio. No sabemos qué era exactamente ya que los maderos nunca lo van revelar. Hoy, por supuesto, sabemos lo que debíamos evitar y cuáles fueron nuestros defectos. Única cosa cierta, sin embargo, es que no existe ninguna guía de éxito o un manual de uso completo para la guerrilla urbana. Lo que hay son unos pensamientos y experiencias y es importante compartirles (pensamos que esto sucede en esta discusión). Los errores van a suceder, lo importante es no permitir que se hagan los mismos.

Conspiración de Células del Fuego,
Septiembre 2014

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Detención de los compañeros Panagiotis Argyrou y Gerasimos Tsakalos
luego del envío de dos paquetes-bomba

El 1 de noviembre de 2010 por el mediodía, fueron detenidos en el barrio Pagrati de Atenas 2 compañeros anarquistas, Panagiotis Argyrou de 22 años y Gerasimos Tsakalos de 24 años. El arresto ocurrió unos pocos minutos después de que un paquete destinado a la embajada de México explosó en una empresa de envíos cerca na, hiriendo levemente a una empleada en los dedos.

Los dos estaban en una parada de autobús cuando de repente fueron rodeados por policías en motocicletas, de la llamada brigada DIAS. Aunque estaban prepara dos para tales encuentros indeseables –tenían pistolas de Glock de 9mm, cargadores de recambio y chalecos antibalas– fueron detectados por sorpresa.

¿Cuáles fueron, según las fuentes policiales, los errores cometidos por los “paqueteros”? Como primero, uno de los detenidos pasó por la misma empresa de envíos algunos días antes preguntando sobre los detalles de envío y ya entonces tenía el mismo disfraz (peluca, etc.), despertando la sospecha de la empleada, que le reconoció de inmediato.

Luego, desconociendo que el paquete entregado en la primera empresa explosó, los dos siguieron su ruta y enviaron otro paquete a otra empresa ubicada a unos 500 metros de la primera. En esta segunda empresa también despertaron sospechas: uno de los que entró para enviar el paquete se negó a decir el nombre del remitente, salió hablando por teléfono, llevaba guantes a pesar de que el día era bastante caluroso y después de pagar Sigue leyendo

Reino Unido, 2010: Entrevista con Jean Weir + Retomando Nuestras Vidas

Nota informativa de servicio del ROS. (Roma, 19 de diciembre de 1994)

El siguiente texto fue traducido desde la revista 325 (número 8, septiembre de 2010).

Con mucho gusto, presentamos estas preguntas a la compañera anarquista de Elephant Editions Jean Weir. Jean hace traducciones y publicaciones y participa desde hace mucho tiempo en actividades anarquistas a nivel callejero. Ella es muy divertida, con los pies en la tierra, tiene un carácter fuerte e incansable, esta llena de vida y corazón…

1. ¿Cómo te encontraste, junto a cuatro anarquistas más (Antonio Budini, Christos Stratigopulos, Eva Tziutzia, y Carlo Tesseri), detenida y acusada de robo a mano armada el 19 de septiembre de 1994 al banco rural de Rovereto, en Italia? ¿Cómo evolucionó tu vida como para llevarte a esta situación?

Cómo es que me encontré detenida el día 19 de setiembre de 1994… pues, obviamente, no era el crimen perfecto… un par de gente del pueblo nos vieron saltar una valla yendo hacia al bosque de las montañas Chizzola. Empezó una gran búsqueda policial y dentro de un par de horas ya nos tenían a todxs. Pero no creo que eso es lo que me estas preguntando. Me preguntaste como había evolucionado mi vida para llegar a este momento. Intentare contestar la pregunta a lo cual me parece como si tienes la idea como que éste fue un tipo de clímax en mi vida. En verdad no es así. Si la cosa hubiera ido de otra manera y no nos hubieran detenido nadie se hubiera enterado de lo que pasó. Hubiera sido simplemente “un día en la vida” de unxs compañerxs anarkistas.

No me parece nada especial que algunxs anarquistas decidan recuperar cosas que nos han robado: tenemos que enfrentar el problema de la sobrevivencia como todos los Sigue leyendo

Chile, 2013: Recuerdos de un 22 de Mayo

Rescatado desde Hommodolars

Este es un texto desde el corazón, no es una reflexión política ni una calculada rememoración de acontecimientos no tan lejanos. Puedo equivocarme y olvidar ciertos aspectos o agregar otros pequeños, pero quería compartirlo para mantener viva la llama del recuerdo, vomitar mis sesos sobre un teclado y poder contar a los que no estuvieron ahí un poquito aquel doloroso día cuando nos enteramos que el Mauri ya no estaba entre nosotros.

LO IMPORTANTE NO ES LA CAÍDA, SINO EL ATERRIZAJE…

Recuerdo que ese da me desperté bien temprano a eso de las 7:30 y como de costumbre, para no dormirse de nuevo, prendí la tele para que hubiera ruido. La compa con la que compartía en ese tiempo tenía clases en la mañana y entre fríos (me acuerdo harto de ese frío) y un par de besos de despedida se fue. La caja de luces murmuraba algo, algo de una bomba, pusimos atención, hablaban de un muerto, a esa hora no estaba claro quién era ni por qué. Me asusté pensando que podía ser un transeúnte. Me dio un escalofrío momentáneo por toda la espina cuando pensé que podía ser un compañero, pero las impresiones fueron vagas y no se podía sacar conclusiones, aparte tenia sueño. La compa se había ido y yo no tenía que hacer nada importante en la mañana; como buen vago, me volví a dormir.

Desperté más tarde, a eso de las 12, por un momento no me acordaba de la información de más temprano. Después de remoloneos, gruñidos y bostezos me levanté, me acordé al instante de la TV, la encendí, y por un momento no puede reaccionar, como que enmudece?, me quede medio blanco mirando el canal mas fascista de la TV, el Mega, y Sigue leyendo

Italia-Chile, 2005: ¿Quién es Toni Negri y por qué está aquí?

Toni Negri durante el Proceso del 7 de Abril. Atrás, varixs de sus co-imputadxs. Tiempo después, Negri pasaría de ser enjuiciado por el Estado a participar en él en el Parlamento.

Nota de la redacción: Va un viejo texto crítico sobre el respetado profesor Negri, un gatopardo con refinadas habilidades para ir donde calienta el sol. No es casualidad que sus dos visitas a Chile se hayan enmarcado en el desemboque de álgidos conflictos sociales, en 2005 con la experiencia de las protestas por la cumbre de la APEC y en 2011 cuando el movimiento estudiantil había desbordado cualquier pronóstico.

El profesor Negri es una de esas curiosidades que pululan en el ambiente revolucionario: a pesar de que nunca fue un combatiente, sí alcanzó una fama enorme en el mundo de la lucha social revolucionaria de los años 60 y 70. ¿Su aporte? Fundar Potere Operaio y teorizar, teorizar mucho. Algo así como lo que ha hecho Alberto Mayol en Chile, viviendo en base a un movimiento ocasionalmente conflictivo. Así vivía, entre sus cátedras sobre Teoría del Estado en la Universidad de Padua y sus aportes a distintas revistas marxistas, cuando fue arrestado en el Proceso del 7 de Abril de 1979, acusándosele (junto a otros investigadores de la Universidad de Padua, periodistas y militantes fundadores de Potere Operaio como Emilio Vesce, Oreste Scalzone, Franco Piperno, Luciano Ferrari Bravo, Alessandro Serafini y Alisa Del Re) de varios cargos. Al profesor se le apuntó como autor intelectual de la muerte de Aldo Moro. (¿Podría acusársele de algún cargo no intelectual, acaso?), lo que le significó pasar unos cuantos años en prisión. En sí, todo el Proceso del 7 de Abril significó la puesta en marcha al por mayor del Teorema Calogero (también llamada Teoría del Entorno), propuesto por el magistrado y militante del Partido Comunista Italiano (PCI) Pietro Calogero, el que a través de amalgamas y silogismos agrupó a todos los que se situaban a la izquierda del PCI, desde el movimiento autónomo a las Brigadas Rojas, dentro del gran saco de un «partido armado» dirigido por hábiles y pérfidos «malos maestros». A tal punto llegaría la fe en estas hipótesis de autorías intelectuales que, en 2010, Pietro Calogero, por fin jubilado y con 70 años, publicará sus memorias en su libro Terror Rojo. De la autonomía al partido armado, firmado con Michele Sartori, periodista de L’Unità (dependiente del PCI) y Carlo Fiuman, profesor de la Universidad de Padua. En él, prosigue imperturbable en sus desvaríos sobre conspiraciones y secretos, a pesar de que los testimonios y las sentencias de los tribunales hayan afirmado lo contrario.

En septiembre de 1982, la firma del profesor Negri apareció junto a la de Paolo Virno y otros presos de la cárcel de Rebibbia, miembros de Potere Operario, Guerriglia Comunista, Unità Comuniste Combattenti y otros tantos del área de la autonomía obrera, el texto Una Generazione Politica Detenuta, conocido como «el manifiesto de los 51», un documento de disociación (rechazo de la lucha armada pero también de la delación). La «estrategia de la disociación» fue una apuesta del Estado por desarticular la lucha armada revolucionaria en Italia, cavando profundas divisiones en el movimiento autónomo. En palabras de Rolando d’Alessandro: «Gracias a un trabajo minucioso de todas las fuerzas contrarrevolucionarias, lo que nunca hubiera tenido que salir del ámbito de un debate sobre oportunidad política se convirtió en sentencias con connotaciones moralistas y se impusieron nuevas verdades como que «en democracia todo se puede conseguir sin violencia» o que «la violencia lleva a la sinrazón», verdades que tendrían su eco en numerosos pseudoanálisis que se iban a fraguar dentro de las áreas antagonistas mismas, del tipo «las pistolas acallaron las voces del movimiento», de mucho efecto propagandístico y de ningún espesor político». Este fenómeno, fue tratado en su tiempo en el escrito El fin de la clase política de la Autonomía Obrera Organizada y, más tarde y brevemente, por Salvatore Verde en su libro Máxima Seguridad. De las cárceles especiales al Estado penal (especialmente en los capítulos Las cárceles especiales y el «pentitismo» y El fin de la emergencia).

Al año siguiente, en 1983, y mientras cumplía su prisión preventiva, el profesor Negri fue candidateado y elegido como diputado por el socialdemócrata Partido Radical, concediéndosele el fuero y logrando pisar la calle nuevamente, hasta que la inmunidad le fue revocada. Pero ya estaba auto-exiliado en la Francia socialdemócrata de Mitterrand, aprovechando el asilo político que se le había ofrecido, mientras que ese mismo gobierno pateaba puertas y allanaba hogares y centros sociales buscando a los compañeros de Action Directe y de la izquierda extraparlamentaria. Allí, Negri siguió teorizando y desde donde regresó en 1997 a cumplir su condena, reducida a 12 años. Desde 2003 entró a obtener beneficios de salidas periódicas.

El Proceso del 7 de Abril terminó con 80 imputados, 70 absoluciones, 60 mil indagados y 25 mil arrestos. Scalzone fue condenado a 8 años; Piperno a 2, pero se auto-exilió en Francia hasta que la pena prescribió. Vesce fue absuelto.

Ciertamente, el profesor Negri siempre estuvo intentando encabezar el movimiento autónomo italiano de los setenta («autónomo», entendido como comunista anti-estatal y anarquista), y cuando éste se desgastó, siguió desarrollando su figura de falso crítico, pasando, sin asco, de las calles al parlamento, allí donde se parla, donde se dialoga con los demás poderes del Estado. No olvidar que un parlamentario compone un poder del Estado, por lo tanto es parte de él y ayuda a mantenerlo; aunque sueñe con que pueda cambiarlo: sólo las pesadillas pueden despertar al individuo. Sólo las acciones son capaces de transformar la realidad, las condiciones materiales objetivas. De eso, el profesor Negri conoce bastante. E insistimos en llamarlo profesor, porque eso es lo que es: jamás un revolucionario.

Independientemente de las diferencias que puedan tenerse con el comunismo, con el marxismo, no se puede obviar la importancia revolucionaria que este movimiento ha tenido en la historia de los grupos explotados. Basta con recordar bajo qué ideas se articuló la resistencia armada a la dictadura en países como Argentina, Chile o Brasil.

De la misma manera es necesario aclarar la molestia que nos produce dejar en éste sitio una nota hecha por la gente de Comunizacion.org, quienes han tratado a compañeros como Gabriel Pombo da Silva con adjetivos que no nos interesa revivir. Sin embargo, un texto no se transforma en inútil por quien lo escribe, y la nota de Comunizacion.org sirve en este caso para darle un contexto a lo que se narra más adelante. Sólo en este caso.

Aunque este panfleto desnuda muy bien a Toni Negri, hay un pequeño libro anónimo titulado Bárbaros, la insurgencia desordenada (inglés | italiano), publicado por Edizioni NN en 2002 y que nació como una respuesta anárquica al libro Imperio, y que termina con una feroz crítica a Negri, una crítica mucho más afín y compañera, sin esas típicas alusiones y vivas al proletariado que más parecen invocaciones religiosas a una clase social muerta como proyecto revolucionario. No afirmamos que el proletariado no exista ni nada parecido, pero hay que entender que la clase obrera no es revolucionaria ni por defecto ni porque así lo diga alguna ideología.

Ahora bien, cuando el texto que dejamos a continuación habla de que la muerte de Aldo Moro fue perpetrada cuando «las Brigadas Rojas (…) ya estaban infiltradas y bajo el control de la policía secreta», estamos frente a un típico mecanismo de defensa de los situacionistas, esnobs y otros tantos espectadores de la revolución que deliraban con que las Brigadas Rojas, los Núcleos Armados Proletarios y otros grupos armados estaban infiltrados. Esa misma crítica, por ejemplo, fue empleada en Chile por el Partido Comunista (históricamente de una tendencia apegada a los marcos legales) hacia algunas acciones realizadas por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria en los años 70′ y 80′, y luego apuntadas hacia el MAPU-Lautaro (años 90′) o, en años más recientes, hacia los bombazos reivindicados por anarquistas.

La muerte de Aldo Moro ocurrió durante 1978, en medio de la campaña del Ataque al Corazón del Estado para combatir al compromiso histórico del PCI (Partido Comunista de Italia) y la Democracia Cristiana, de la cual Moro era uno de sus dirigentes asegurados. Luego, las Brigadas Rojas se fraccionarían y seguirán impulsando la lucha armada hasta bien avanzada de década de 1980 cuando, junto a los compañeros de Acción Directa (Francia), y la Fracción del Ejército Rojo (Alemania Federal), impulsan el Frente Anti-imperialista. Por supuesto que los compañeros sufrieron infiltraciones de la policía y organismos de seguridad, como ha ocurrido desgraciadamente con muchas guerrillas, pero decir que estaban dirigidas por el Estado o el propio PCI, como en más de una ocasión insinuó el señor Debord —«un intelectual de la corte del Príncipe Proletariado», como tan bien lo definieron unos compañeros de Italia—, es una afirmación simplemente estúpida que no se sustenta en nada, salvo en la mala fe de quienes la escupen.

En palabras de Alessandro Stella: «Más de treinta años después, y aunque todos los informes policiales como las sentencias de los tribunales demostraron que los grupos armados de esos años estaban formados por obreros, estudiantes, proletarios e intelectuales, que sus motivaciones eran sociales, que tenían una ideología comunista y querían un cambio político radical, los fabricantes de opinión siguen manteniendo una interpretación o visión misteriosa de la historia. Detrás de las Brigadas Rojas y otros grupos armados, tenía que haber forzosamente alguien más -aunque nunca nombrado, nunca descubierto-, que actuaba en la  sombra con fines completamente diferentes a los de estos brigadistas, tan ingenuos que ignoraban estar siendo manipulados. Entre otros periodistas, políticos y profesores, el politólogo Giorgio Galli ilustra este pensamiento mágico. En su libro de 2004 Plomo Rojo. La historia completa de la lucha armada en Italia de 1970 a hoy -con título del viejo oeste y un subtítulo de tesis universitaria-, vuelve a plantear, en más de quinientas páginas, la tesis de la manipulación de los grupos armados de izquierda por un poder oculto.

La teoría de la conspiración, de las conexiones con servicios secretos extranjeros, toda la dietrología (estudio de lo que hay detrás, de las causas ocultas de los acontecimientos) tiene su origen en un negacionismo de clase profundamente anclado en el subconsciente del pensamiento elitista burgués -no solamente italiano-. No pueden admitir que personas consideradas como obreros puedan tener inteligencia para dirigir acciones que pongan en apuros no solamente a las grandes empresas industriales sino también a las más altas autoridades del Estado. Necesitan ver a manipuladores, a títeres que mueven los hilos de los brigadistas para sus propios y misteriosos fines. Así, el juez Calogero y otros personajes delirantes acusaron a intelectuales, profesores universitarios, periodistas, poetas y escritores, entre otros, de dirigir las Brigadas Rojas y a un imaginario partido armado. Todo ello debido a que eran incapaces de admitir que obreros como Mario Moretti o Rocco Micaletto no necesitaban ni buenos ni malos maestros para pensar».

La infiltración es algo que exclusivamente deben investigar los compañeros comprometidos con la guerrilla, y su versión siempre será la más acertada, aunque jamás exacta. Los demás análisis conspiracionistas, o vienen del Estado o de quienes postulan a él, y en ambos casos son basura.

Lleva años esta teoría, esta leyenda metropolitana sobre la posibilidad de la infiltración de los servicios secretos. Todavía hoy se sigue hablando de esto. En realidad, ninguno la ha demostrado realmente.

Yo fui casi la útima en ser arrestada, el 19 de junio de 1985, y conozco a todos los compañeros de las Brigadas Rojas. Si alguien me dijera quién es un infiltrado, se lo agradecería, porque yo no lo conozco. Si alguien lo conoce, que me lo presente.

Barbara Balzerani,

3 de marzo de 2016

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Nota Hommodolars: En la siguiente introducción se explica el contexto de la visita anterior de Toni Negri, un teórico muy de moda que, como «intelectual de izquierda», cumple a cabalidad su función de «hablar» y «estudiar» a Marx con la apariencia de una «profundidad» que no es más que pura fraseología para liquidar lo esencial de su pensamiento práctico revolucionario, obteniendo las loas de la «izquierda» y, cómo no, del Capital. En su primera visita, a fines de octubre de 2005, se repartió un texto anónimo donde se dejaba en claro la funcion de este personaje y que reproducimos gracias a una colaboración solidaria. ¡Ah! si nunca ha entendido la frase «falso crítico», quizás esto podría ayudarle… (el personaje estará en la Universidad Diego Portales, con la conferencia «Lo común y la acción política hoy» y el coloquio «Biopolítica de lo común»).

Nota Comunización: Hace exactamente seis años, el eminente profesor Negri estuvo de visita en Chile, ocasión en la que fue ovacionado y adulado por la comunidad universitaria congregada en cierta barraca de conferencias de la Universidad Arcis. El evento, pese al entusiasmo extático de la concurrencia, no estuvo libre de inconvenientes. Durante la charla, en efecto, algunos elementos que no estaban nada satisfechos con la presencia del profesor Negri, se las arreglaron para interrumpir el suministro eléctrico, haciendo que por momentos la cháchara del conferenciante fuera completamente inaudible. De vez en cuando, asimismo, salían de entre el desganado público gritos insultantes dirigidos contra Sigue leyendo

Una mirada al anarquismo autónomo e insurreccional en la historia de Estados Unidos

“En el reino del silencio” – Cronaca Sovversiva. (Barre, Vermont) 27 de julio de 1907.

Extraído desde Palabras de Guerra. Traducción, también a cargo de PDG, del escrito Insurrectionary Anarchists of the Coast Salish Territories (Vancouver, Canada).

El anarquismo siempre ha sido un movimiento social compuesto por una gran variedad de perspectivas respecto a organización y estrategia. El anarquismo autónomo e insureccionalista, basado en la responsabilidad individual, la organización informal, la acción directa y la lucha armada, desempeñó un papel crucial en los inicios del movimiento anarquista americano.

En mayo de 1885, anarquistas alemanes que vivían en Londres, crearon un grupo denominado Grupo Autónomo y comenzaron a publicar el “Die Autonomie”, su órgano de expresión, que en parte se empleó como método de respuesta a Johann Most, a quien consideraban demasiado autoritario. Este periódico fue una fuente de inspiración en el desarrollo del movimiento anarquista autónomo en Chicago. También en enero de 1886, los anarquistas de Chicago George Engel y Adolph Fischer[1] crearon el periódico “Der Anarchist” que vino a ser un foro para lxs anarquistas autónomos de la ciudad.

Los desacuerdos dentro de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) en 1885, permitieron el surgimiento de un movimiento autónomo en la ciudad, que se enfrentaba abiertamente a la “Idea de Chicago” defendida por anarquistas como Albert Parsons, uno de los padres de lo que sería el inicio del anarcosindicalismo. Lxs autónomxs consideraban a los sindicatos como estructuras reformistas y burocráticas inadecuadas por ello para la actividad revolucionaria.

Lxs anarquista autónomos de Chicago eran trabajadores que procedían de grupos como: North-West Side Group, the Anarchist Discussion Club, the South West Side Group Number 3, The Socialistic Male Chorus of the South West Side, y la segunda y tercera compañía de Lehr-und-Wehr Verein (“Centro para la Enseñanza y la Defensa”, una milicia de trabajadores armados de la que Fischer fue miembro).

Lxs autónomxs llamaban a “la completa destrucción por la fuerza, del orden establecido” y se distinguían por su rechazo a transigir con sus enemigos de clase. Ellxs no mandaban delegados al Comité General de los Grupos de Chicago, y aunque Fischer era militante de base del Sindicato de Tipógrafos Alemanes, lxs autónomxs no participaban oficialmente en organización alguna. En lugar de ello, apoyaban la formación de grupos de acción independientes para llevar a cabo la lucha armada y la libre asociación de individuos y grupos. El periódico “Die Anarchist” no tenía editora, sólo contaba con una dirección para los comunicados. Los eventos culturales anarquistas jugaban un papel importante en el movimiento e incluían coros, orquestas, grupos de teatro, clubs de debate y meriendas.

Anuncio de “La salute e’ in voi” (“La salud está en ti”), promocionándose como un “opúsculo indispensable a todos los compañeros que aman instruirse”. Aparecido en Cronaca Sovversiva. (Barre, Vermont) 23 de november de 1907.

La actividad de lxs autonómxs se correspondía con el espíritu del radicalismo de la clase trabajadora que existía en Chicago en ese tiempo. Lxs trabajadorxs, empleadxs y desempleadxs, se habían enfrentado con la policía durante las huelgas y los disturbios del pan, incluyendo la huelga del ferrocarril en 1877, la primera huelga general salvaje de la historia de Estados Unidos.

La brutal represión policial y las numerosas muertes, llevaron a lxs trabajadores a formar milicias armadas para defenderse. Grupos como Sigue leyendo