Una mirada al anarquismo autónomo e insurreccional en la historia de Estados Unidos

“En el reino del silencio” – Cronaca Sovversiva. (Barre, Vermont) 27 de julio de 1907.

Extraído desde Palabras de Guerra. Traducción, también a cargo de PDG, del escrito Insurrectionary Anarchists of the Coast Salish Territories (Vancouver, Canada).

El anarquismo siempre ha sido un movimiento social compuesto por una gran variedad de perspectivas respecto a organización y estrategia. El anarquismo autónomo e insureccionalista, basado en la responsabilidad individual, la organización informal, la acción directa y la lucha armada, desempeñó un papel crucial en los inicios del movimiento anarquista americano.

En mayo de 1885, anarquistas alemanes que vivían en Londres, crearon un grupo denominado Grupo Autónomo y comenzaron a publicar el “Die Autonomie”, su órgano de expresión, que en parte se empleó como método de respuesta a Johann Most, a quien consideraban demasiado autoritario. Este periódico fue una fuente de inspiración en el desarrollo del movimiento anarquista autónomo en Chicago. También en enero de 1886, los anarquistas de Chicago George Engel y Adolph Fischer[1] crearon el periódico “Der Anarchist” que vino a ser un foro para lxs anarquistas autónomos de la ciudad.

Los desacuerdos dentro de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) en 1885, permitieron el surgimiento de un movimiento autónomo en la ciudad, que se enfrentaba abiertamente a la “Idea de Chicago” defendida por anarquistas como Albert Parsons, uno de los padres de lo que sería el inicio del anarcosindicalismo. Lxs autónomxs consideraban a los sindicatos como estructuras reformistas y burocráticas inadecuadas por ello para la actividad revolucionaria.

Lxs anarquista autónomos de Chicago eran trabajadores que procedían de grupos como: North-West Side Group, the Anarchist Discussion Club, the South West Side Group Number 3, The Socialistic Male Chorus of the South West Side, y la segunda y tercera compañía de Lehr-und-Wehr Verein (“Centro para la Enseñanza y la Defensa”, una milicia de trabajadores armados de la que Fischer fue miembro).

Lxs autónomxs llamaban a “la completa destrucción por la fuerza, del orden establecido” y se distinguían por su rechazo a transigir con sus enemigos de clase. Ellxs no mandaban delegados al Comité General de los Grupos de Chicago, y aunque Fischer era militante de base del Sindicato de Tipógrafos Alemanes, lxs autónomxs no participaban oficialmente en organización alguna. En lugar de ello, apoyaban la formación de grupos de acción independientes para llevar a cabo la lucha armada y la libre asociación de individuos y grupos. El periódico “Die Anarchist” no tenía editora, sólo contaba con una dirección para los comunicados. Los eventos culturales anarquistas jugaban un papel importante en el movimiento e incluían coros, orquestas, grupos de teatro, clubs de debate y meriendas.

Anuncio de “La salute e’ in voi” (“La salud está en ti”), promocionándose como un “opúsculo indispensable a todos los compañeros que aman instruirse”. Aparecido en Cronaca Sovversiva. (Barre, Vermont) 23 de november de 1907.

La actividad de lxs autonómxs se correspondía con el espíritu del radicalismo de la clase trabajadora que existía en Chicago en ese tiempo. Lxs trabajadorxs, empleadxs y desempleadxs, se habían enfrentado con la policía durante las huelgas y los disturbios del pan, incluyendo la huelga del ferrocarril en 1877, la primera huelga general salvaje de la historia de Estados Unidos.

La brutal represión policial y las numerosas muertes, llevaron a lxs trabajadores a formar milicias armadas para defenderse. Grupos como Lehr-und-Wehr Verein, Jaeger Verein, Bohemian Sharpshooters y Irish Labor Guards se entrenaban con rifles, vestían uniformes y marcharon a través de las calles durante la celebración de la Comuna de París.

Después de los enfrentamientos de Haymarket ocurridos el 4 de Mayo de 1886, George Engel y Adolph Fischer fueron arrestados, juzgados y sentenciados a muerte. “Ningún poder sobre la tierra podrá robar a la clase trabajadora su conocimiento en la fabricación de bombas- conocimiento que ellos poseen” dijo Engels en su declaración en el juicio. La lucha de los Mártires de Haymarket inspiró a una nueva generación de anarquistas.

Emma Goldman fue una de esas anarquistas. En 1980 se encontró con el Grupo Autónomo en Nueva York, después de que se trasladaran a esta ciudad desde Londres. Goldman comenzó a leer “Die Autonomie” y decidió que estaba más cerca de su idea de anarquismo que el periódico anarquista alemán “Freiheit” publicado por Johann Most, puesto que incidía sobre la independencia de lxs individuos y los grupos.

También entre los anarquistas italianos emigrados a Estados Unidos, comenzó a emerger un movimiento insurreccionalista anarquista. En 1898, Giuseppi Ciancabilla se traslado a Paterson, Nueva Jersey, tras formar parte en la lucha armada en Grecia, escapando a Italia y tras ser expulsado de Suiza y Francia por ser “un anarquista peligroso”. En Paterson, escribió para el periódico anarquista “La questione Sociale”. Después se trasladó a West Hoboken, creó el periódico “L´Aurora” y tradujo el clásico de Kropotkin “La Conquista del Pan” al italiano. Los últimos años de su vida los vivió en San Francisco, donde editó el periódico “Protesta Umana”.

A lo largo de la actividad que desarrollo en América, abocó por la lucha anarquista basada en la organización informal. “Nosotros no creamos programas fijos, ni constituimos pequeños o grandes partidos. Nos unimos espontáneamente, y no con un criterio permanente, sino en función de afinidades momentáneas para un propósito específico, y disolvemos esos grupos tan pronto como el propósito por el cual nos asociamos desaparece, y otros objetivos y necesidades surgen y nos llevan a desarrollar y buscar nuevas colaboraciones, con gente que piense como nosotrxs en esas circunstancias específicas”, escribió.

Encabezado de Cronaca Sovversiva, anunciándose como un “hebdomadario anarquista de propaganda revolucionaria”, con la cita en latin “Ut redeat miseris, abeat fortuna superbis” (“La fortuna se aparta de los orgullosos para volver como miseria”) (Barre, Vermont). 20 de enero de 1917.

En 1901, el anarquista italiano Luiggi Galleani se trasladó a Paterson y se encargó de “La questione Sociale” (donde Malatesta también estuvo colaborando durante un breve periodo). Tomó parte en la huelga de los trabajadores de la seda en Paterson en 1902 y le dispararon durante unos enfrentamientos con la policía. Acusado de “incitación a los disturbios”, escapó a Canadá para más tarde regresar a los Estados Unidos, viviendo en Barre, Vermont, bajo una identidad falsa. Allí se unió al grupo anarquista Barre, constituido desde 1894 por los cortadores de piedra y mármol, y creó el periódico “Cronaca Sovversiva” (Crónica Subversiva). Esta revista se convirtió en un punto de referencia para el movimiento anarquista insureccionalista a lo largo del país, basado en el surgimiento en diferentes ciudades de grupos de afinidad.

Estas organizaciones informales incluían: Gruppo Autonomo del este de Boston; el Gruppo Diritto all’Esistenza (Directo a la Existencia) y Gruppo L’Era Nuova (Nueva Era) en Paterson; Gruppo I Liberi (Los Libres) de Nueva Inglaterra; Gruppo Anarchicho de Youngstown, Ohio; The Francisco Ferrer Circle of Milwaukee; el Gruppo Demolizione de los anarquistas mineros en Latrole, Pennsylvania; Gruppo Gaetano Bresci (anarquista que aesinó al rey Umberto I en Italia) al este del Harlem, en la ciudad de Nueva York; Gruppo Liberta en Needham, Massachusets; el grupo anarquista español Grupo Ariete de Buffalo, Nueva York, y el Grupo Pro Prensa de la ciudad de Nueva York; entre otros. Estos grupos se consideraban a si mismos como “anarquistas-comunistas”, o “anarquistas sin adjetivos” y crearon una forma inflexible de lucha basada en la autodeterminación y la acción directa.

Lxs antiguxs anarquistas insureccionalistas, algunxs con familias, que no podían tomar parte directamente en la lucha armada jugaron un papel de apoyo muy importante, abriendo sus casas a los grupos de afinidad, suministrando recursos y ocultando anarquistas que se encontraban en busca y captura.

Aparte de Galleani, los miembros del movimiento pertenecían todos a la clase trabajadora. En Nueva York había trabajadores textiles y de la construcción. En Paterson trabajaban en las fábricas de seda. En Tampa y Filadelfia fabricaban cigarros. Eran mineros en Vermont, Pensilvania, Ohio e Illinois, y eran barberos, sastres, albañiles y maquinistas en Chicago, Detroit, San Francisco y Los Ángeles.

También desarrollaron una cultura anarquista vibrante, con grupos de teatro, meriendas en el campo, el festival de la cosecha de otoño, conferencias, club anarquistas, escuelas libres, excursiones. Durante esta época, había cerca de 100 publicaciones italianas anarquistas a lo largo de los Estados Unidos.

Los bien conocidos mártires anarquistas Sacco y Vanzetti fueron miembros activos del movimiento y escribieron para la publicación Cronaca Sovversiva.

Paul Avrich escribió en su libro “Sacco and Vanzetti – the Anarchist Background”: “Ambos hombres… eran militantes sociales, defensores de la implacable lucha armada contra el gobierno y el capital. Lejos de ser los soñadores inocentes descritos por sus defensores, pertenecían a una rama del movimiento anarquista que predicaba la violencia insureccionalista y el contraataque armado, incluyendo el uso de dinamita y el asesinato. Creían que tales actividades eran la respuesta a la violencia monstruosa del Estado”.

Sacco y Vanzetti no se limitaron al trabajo de difusión, sino que desarrollaron papeles activos en la huelga de Hopedale en 1913 y en la huelga de Plymouth en 1916. En Plymouth, la huelga espontánea estalló en una fábrica de cuerdas, donde Vanzetti había estado trabajando. Vanzetti formó parte de los piquetes, participó en las marchas, dando discursos a los trabajadores y escribiendo acerca de su lucha en Cronaca Sovversiva. Representantes de la Federación Americana del Trabajo y de la IWW (Industrial Workers of the World) salieron a las calles e intentaron conseguir que los trabajadores se unieran a sus organizaciones.

Vanzetti y otros anarquistas que se oponían activamente a la intromisión de los sindicatos, escribieron en Cronaca que la huelga por si misma era la expresión elemental de la lucha de clases y por lo tanto no era un asunto de organizaciones específicas. Vanzetti elogiaba a los trabajadores que se negaban a ser representados, y que argumentaban que un cambio significativo sólo podría darse si procedía de la acción de los propios trabajadores. Los huelguistas consiguieron un incremento salarial de un dólar, pero Vanzetti les impulsó a continuar en la lucha.

Desde el principio de la Primera Guerra Mundial en 1914, lxs anarquistas italianos habían estado agitando en contra de la guerra y publicando artículos con frases tales como “Contra la guerra, contra la paz, por la revolución”. El Acta de Registro Militar se ofició en mayo de 1917, y cerca de 60 anarquistas italianxs, incluidos Sacco y Vanzetti, se trasladaron a Monterrey, México para no registrarse. Allí, pasaron la mayor parte del tiempo planificando y entrenando para la lucha armada. En noviembre regresaron a EE.UU.

De vuelta a los EE.UU., lxs anarquistas italianxs insureccionalistas sufrieron una gran represión policial después del ataque a un mitin pro-americano en una pequeña ciudad e hicieran explotar una bomba en una comisaría de policía. Ella Antolini, importante militante del movimiento, fue arrestada mientras transportaba dinamita en un tren. Fue detenida y se negó por completo a colaborar con las autoridades o dar cualquier tipo de información, así que fue enviada a prisión, donde se encontró y estableció una amistad con Emma Goldman.

Sacco y Vanzetti fueron arrestados, juzgados y ejecutados, pero los anarquistas insureccionalistas no se rindieron frente a la represión, sino que llevaron a cabo una escalada de acciones en represalia contra los principales capitalistas.

Hoy, lxs anarquistas insureccionalistas permanecen activos en los Estados Unidos, así como en Italia, España, Grecia, Chile, Argentina, Canadá y otros lugares del mundo.

Para más información consultar los libros “The Haymarket Tragedy” y “Sacco and Vanzetti” de Paul Avrich. Suministran una información excelente, detallada y no-dogmática de la actividad anarquistas en esos tiempos.

Nota de la traducción:
[1]: Adolph Fischer nació en Alemania en 1858. Emigró a los Estados Unidos en 1873 y se trasladó a Chicago en 1883, donde trabajó como tipógrafo para el periódico Arbeiter-Zeitung. Ese mismo año se unió a la IWPA (International Working People’s Association), así como al grupo de defensa armado de trabajadores Lehr-und-Wehr Verein. También fue miembro del Sindicato de tipógrafos, Rama Número 9.

Influenciado por los escritos de Proudhon y cercano al individualismo, Fischer no era un orador público pero si que impresionó e influyó a muchos compañeros por la naturaleza de su carácter. En 1886, co-editó junto a George Engel Der Anarchist, órgano de expresión de los autónomos, del que sacaron cuatro números. En su publicación llamaban a la Propaganda por el hecho (influenciados por el libro de Most La Ciencia de la Guerra Revolucionaria) como metodología para la destrucción del capitalismo y por la autonomía en la organización de lxs trabajadores.

Fischer fue el encargado de supervisar la impresión de las octavillas que anunciaban el mitin de Haymarket y de buscar a los oradores que hablaran en éste. Durante la impresión de la circular, Fischer añadió la frase: “Workingmen arm yourselves and appear in full force” (“Trabajadores armaros y manifestaros con toda vuestra fuerza”, frase que fue posteriormente manipulada por medios anarcosindicalistas al omitir el termino armaros), pero August Spies le convenció para que la quitara. Fischer fue arrestado el 5 de mayo, el día después de la bomba en Haymarket.

Continuó apoyando la idea de la lucha armada, rechazando con ello salvar su vida y se enfureció con sus compañeros, cuando intentaron que abandonara su militancia anarquista, para evitar ser ejecutado. Dicen que sus últimas palabras antes de morir fueron: «¡Viva la Anarquía! ¡Hoy es el día más feliz de mi vida!»

“¡Viva la Comuna!” Cronaca Sovversiva. (Barre, Vermont) 19 de march de 1910.

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