Argentina: Reinventando la historia. El pasado ficticio de Resistencia Libertaria

Nota de la redacción: En un artículo de la revista Sudestada (ver aquí) se dice que «Resistencia Libertaria era una organización que defendía la constitución de un poder obrero a partir de un clasismo que empujó a sus militantes a “proletarizarse”, que se definía como partido de cuadros y que adoptó como estrategia el concepto de “guerra popular y prolongada”».

Ahora bien, en una de nuestras primeras publicaciones en este blog, viene una reseña de diversas formaciones guerrilleras anarquistas en Europa y América, y de Argentina se incluye a la organización Resistencia Libertaria. Y aunque en la nota introductoria podemos leer “La presente compilación extraido de varios textos no intenta afirmar como verdad los hechos que aqui se exponen, puede existir un margen de error en que los acontecimientos hayan ocurridos de manera diferente”, no nos deja de producir ciertos resquemores un grupo como RL, que se dice anarquista, pero que reivindicaba la estrategia de la “Guerra Popular Prolongada”, o llamaba a la “proletarización de los cuadros”. Una cosa es no ser purista y otra es ser ingenuo hasta la estupidez. Y aunque aquí no se trata de andar señalando quién es o no anarquista (para eso el movimiento anarquista ya está lleno de jueces), no se puede andar creyendo cualquier cosa. Sabemos que este tipo de razonamientos y clarificaciones para algunos son “debates estériles”, pero a la larga a quienes no les interesa precisar las propias posiciones políticas, son quienes terminan teniendo las actitudes más estériles.

En Argentina, entre 2005 y 2007, hubo un agrio debate en torno al descubrimiento de este grupo guerrillero (¿libertario?) de los años 70, sobre todo entre las publicaciones La Protesta y ¡Libertad!, de un lado, y los “libertarios” del discurso de poder popular, del otro. A continuación reproducimos un texto de Patrick Rossineri. Lo importante es que cada compañero saque sus propias conclusiones.

cuadroREIVENTANDO LA HISTORIA:
EL PASADO FICTICIO DE RESITENCIA LIBERTARIA

Texto aparecido en ¡Libertad!, publicación del Grupo Anarquista Libertad
(Número 42, mayo-junio 2007, Buenos Aires).

Los desconocidos de siempre
Primero apareció una traducción del inglés –autoría de Frank Mintz– de una entrevista realizada por Chuck Morse para la revista The New Formulation (Febrero 2003, Vol. 2, No. 1). La tibia presentación llenó de preguntas a conocidos y a extraños ¿Hubo una resistencia anarquista a la última dictadura militar? ¿Existió una organización subversiva anarquista en Argentina, como ocurrió en Uruguay? ¿Cómo es que no se sabía nada al respecto, más aún habiendo sido desaparecidos sus militantes por el Proceso militar?

Poco después la avalancha. El reportaje se difundió por internet en todos los sitios identificados y relacionados con la izquierda en general y con el anarquismo. Fueron innumerables los posteos del mismo, incluso en forma repetida cada pocos días en los mismos sitios y páginas web. Luego comenzaron las conferencias sobre la historia de Resistencia Libertaria –que era el nombre de la enigmática organización– y la aparición pública del entrevistado, Fernando López Trujillo, el sobreviviente sumergido en el anonimato. Paralelamente se conoció el surgimiento de Ediciones Estrategia, una extraña editorial electrónica en la Web que promociona la lectura de clásicos anarquistas, de textos relativos a los movimientos guerrilleros de todo el mundo y de literatos marxistas y maoístas. Entre todo ese mejunje aparece de forma destacada Resistencia Libertaria. Los reportajes y comunicados se multiplicaron; hasta aparecieron López Trujillo y un militante de OSL en programas radiales como Mejor hablar de ciertas cosas, el 28 de marzo a las 21:00hs por AM 530, la Radio de las Madres de Plaza de Mayo, actualmente de tendencia oficialista y pro-gubernamental.

La cosa daba mala espina. Demasiados años de silencio para tantos militantes masacrados, tanta lucha y tanta combatividad. Si hasta los grupúsculos más pequeños de la izquierda vernácula lucen a sus militantes muertos y desaparecidos con orgullo, como si fueran medallas, galones o blasones que señalan su pasado de lucha y resistencia. En una izquierda derrotada y necrófila, la cantidad de muertos del pasado obra como un capital que otorga prestigio, para sostener planteos desprestigiados en el presente. Así, Resistencia Libertaria comenzó a representársenos como una estrambótica operación política de ciertos grupos que se autodenominan anarquistas –a saber, Red Libertaria, Organización Socialista Libertaria y el finado Auca–, aunque por su ideología y por su práctica se encuentran vinculados a la izquierda. El objetivo de esta operación consiste en dar legitimidad a ciertos planteos de anarquismo plataformista, “anarco” partidismo, colaboracionismo con la izquierda o participación electoral en sindicatos burócratas, planteamientos tradicionalmente rechazados por el anarquismo, no sin razones para hacerlo.

Estas organizaciones han estado desde siempre desvinculadas de la tradición anarquista, lo cual no es de por sí una actitud reprochable. El problema consiste más bien en donde abrevaron ideológicamente, antes y después de proclamarse anarquistas. El izquierdismo del que hacen gala necesita justificarse a través de un pasado, y ese pasado es Resistencia Libertaria (RL). “¿Qué hicieron los anarquistas durante la dictadura?”, preguntan desde la izquierda. Estas agrupaciones responden: “Resistencia Libertaria”. Y desde entonces tienen razones para enorgullecerse de sus muertos porque los 30.000 desaparecidos les pertenecen un poquito también a ellos. Un pasado de luchas y resistencia; un pasado a la par de la izquierda revolucionaria.

Los Mártires de Chicago, la Revolución Española, Sacco y Vanzetti están en verdad lejos en el tiempo, y sus homenajes han perdido convocatoria general. En cambio, el 24 de marzo (aniversario del Golpe de Estado), la marcha de la Resistencia o la Noche de los Lápices son los nuevos feriados revolucionarios de la izquierda, por razones obvias mucho más presentes en la memoria popular reciente. Y es lógico que así sea, y no renegamos de ello. El impacto de la represión de los 70 y la magnitud de la masacre, influenciaron la forma de pensar la política en todo el cuerpo social argentino, por adhesión o por rechazo: frente al horror es difícil permanecer indiferente.

Los anarquistas no necesitamos incorporarnos a la ritualización revolucionaria de moda, ni olvidar o resucitar las antiguas conmemoraciones de la clase obrera. Estas no hacen a la esencia de la lucha, sino que hacen más bien a su estética, a su forma y medios de expresión. Los anarquistas obtuvieron entre los obreros respeto y prestigio por su entrega, su ética, su beligerancia, por su actitud de vida y su actitud solidaria y humana frente a los problemas sociales cotidianos; no obtuvieron respeto poniendo sobre la mesa a los masacrados en la Semana Trágica o a los fusilados en la Patagonia. Y sin identificarnos con las ideas ni con la lucha de la gran mayoría de los desaparecidos –aunque sí con sus valores humanos– apoyamos igualmente el sentimiento de justicia para las víctimas y sus familiares, y nos sentimos solidarios con todos ellos como hermanos de clase y lucha[1].

Después de un cuarto de siglo que pasó desde el fin de la dictadura surge esta historia de RL. Analicemos entonces cómo es que desde un sector que se pretende anarquista se busca inventar un pasado, un mito legitimador de sus discutibles enfoques y proposiciones.

Analizando un reportaje a RL
Según sostiene Chuck Morse en su reportaje: “Resistencia Libertaria (RL) era activa en los movimientos estudiantil, laboral y barrial y también tenía un ala militar con la que defendió y financió sus actividades. En su mejor momento, tenía entre 100 y 130 miembros [según María Esther Tello, esta cifra se tiene que comparar con una estimación de los militantes activos en otros dos grupos clandestinos el ERP marxista-leninista, unos quinientos, y los montoneros, el doble] y una red mucho mayor de simpatizantes. La organización fue diezmada en 1978 y el 80% de sus miembros pereció en los campos de concentración y las cámaras de tortura de la dictadura.”.

Aquí se percibe parte de la exageración intencionada, para inventar una importancia y un peso que en realidad nunca tuvo RL. Se pretende hacernos creer que RL tenía un tamaño relativamente importante en una comparación con Montoneros y ERP por el simple método almacenero de correr el lápiz. RL se aumenta militantes que nunca tuvo y se los disminuye a los otros grupos, para dar la idea de una organización de envergadura pequeña pero importante. En los 60 y 70 existieron una gran cantidad de grupos subversivos, muchos de los cuales se integraron a Montoneros (FAR, FAL y FAP, por ejemplo). Si la organización hubiera sido diezmada y hubieran desaparecido el 80% de sus miembros, no hay que ser matemático para entender que cayeron al menos 80 personas de RL, un número de bajas mayor al de muchos partidos políticos de izquierda que se jactan de haber sido blanco de los ataques de los milicos asesinos. Es por lo menos sospechoso que esta masacre haya permanecido oculta durante décadas, no solo en los medios libertarios (con los cuales las relaciones no eran fluidas, precisamente), sino también para el resto de las fuerzas de izquierda y en especial para los organismos de derechos humanos, que en los años ochenta difundieron sin descanso todos los casos de violaciones, asesinatos y latrocinios del gobierno militar fascista. Con la llegada de la democracia se conocieron las historias de vida de muchos militantes y organizaciones clandestinas, incluso las desventuras de los uruguayos que se habían exilado en Argentina; pero RL aún no aparecía. Habría que esperar hasta el siglo XXI para que sus misteriosos militantes dieran a conocer su historia. Continuando con la entrevista:

La democracia de la organización, obviamente, no funcionaba a través de las asambleas, sino que se llevaron a cabo votaciones y elecciones dentro de una organización de tipo celular. Cada célula tenía un delegado y éste se conectaba con los niveles superiores de la organización, sucesivamente, hasta llegar a una relación de carácter nacional o regional. Así, las decisiones alcanzaban el nivel nacional del mismo modo que llegaban a la célula. O sea, las decisiones subían y bajaban de la misma manera [dentro de la organización]. Pero, desde luego esto era más complejo, porque no era posible reunir a cada uno para hablar (…)

RL fue concebido como un partido de cuadros, no un partido de masas, y entonces la gente que tenía relaciones con RL podía tener un nivel más bajo de formación política y de entrega que un cuadro de RL, y participar en grupos que RL controlaba en cierto modo, como los grupos de base en los barrios, las fábricas y las universidades. Por eso, cuando uno piensa en esta cuestión, hay que imaginar un volumen de influencia muy superior al grupo de cuadros que mencionaba.

Explícame lo que quieres decir con la palabra “cuadro”
Un cuadro es un militante que, por su formación [política] es capaz de conducir estrategias autónomamente cuando está inserto en determinado lugar de trabajo, sin mantener una relación orgánica, permanente con la organización (lo que no es posible a causa de la represión). O sea, a pesar de estar aislados de la organización, debido a la situación de clandestinidad, esto/as compañero/as eran capaces de generar estrategias en el marco y dentro de las necesidades de la organización. Él o ella era capaz de construir un frente de trabajo en cualquier circunstancia. Un cuadro es un cuadro político-militar. Dicho de otro modo, un cuadro es un militante capaz de desarrollar un trabajo político de captación u organización en un barrio o una fábrica, que sabe cómo preparar un coctel Molotov o una bomba de cualquier tipo, que sabe cómo valerse de un arma, etc.

Y esta es la diferencia con un partido de masas: un partido de cuadros sólo incorpora militantes que han aceptado totalmente la organización antes de ingresar en la misma. En un partido de masas el autoritarismo aparece como natural, porque hay distintos niveles de compromiso dentro de la organización, desde los militantes inferiores hasta los líderes. En RL, el nivel de los militantes era equiparable y cualquier militante podía ejercer cualquier función en cualquier momento. Entonces, para que sea posible este desarrollo, el militante que se va a incorporar a la organización tiene que tener un nivel de formación como los demás que ya están en la organización. Creo que el modelo se tomó en cierto modo de la Alianza de la Democracia Social de Bakunin, el partido que él construyó durante la I Internacional.

No es casual la inclusión de la palabra “partido”. Más aún cuando el propio entrevistado reconoce las dificultades de aplicación de la “democracia” interna en una organización celular clandestina. Aquí aparece la cuestión de los niveles de formación. La aceptación total de la organización y la organización cerrada clandestina, de tipo partidario se asume como separada, escindida de la sociedad. Esta actitud conlleva el riesgo del sectarismo y la alienación de las problemáticas sociales, porque la organización busca “insertarse” en medios diferentes desde fuera. En este sentido no se diferencia del accionar de ningún otro partido de izquierda, ya que los militantes de partidos maoístas, estalinistas o trotskistas suelen moverse de la misma forma en la clandestinidad. Esto tiene su explicación por las propias particularidades que se generan en condiciones de clandestinidad, pero también por una identidad ideológica-organizativa y de objetivos con los partidos marxistas-leninistas. En la organización existen militantes tiempo completo y también periféricos o simpatizantes, de participación limitada. Dentro de este contexto debe llamar la atención la pretensión de tomar decisiones a nivel nacional, cuando la influencia en la sociedad es extremadamente limitada debido al minúsculo tamaño de la organización y a los restringidos ámbitos de actividad.

¿Se sabía que eran anarquistas?
No. Como partido de cuadros, RL casi nunca produjo propaganda partidaria o ideológica. La propaganda política era propaganda sindical o de clase, refería a las organizaciones que intentábamos crear en los frentes de trabajo.

El carácter anarquista de RL termina por pasar desapercibido a todo el mundo menos a sus propios militantes. Así tenemos una organización que se denomina partido de cuadros, con la pretensión de actuar a “nivel nacional”, que es clandestina, que no hace propaganda ideológica y que presenta un método de crecimiento auto restringido por su política de formación de cuadros.

Háblame de estas acciones vuestras.
Como es típico de este tipo de grupos en el mundo entero, tenía que ver con secuestros para sacar rescates de empresarios. Algunas veces hubo acciones para asustar a la policía, cuando un vehículo de la policía fue quemado o una comisaría fue baleada. O sea, acciones de diferentes tipos.

O el entrevistado no tenía acceso a ningún tipo de información compartimentada en el accionar del aparato militar, o si tenía participación en las acciones, estas eran casi inocuas. Parece que el frente militar existía solo nominalmente, y no realizaba acciones de repercusión en los medios, y probablemente tampoco era demasiado eficaz como fuente de financiamiento.

¿Cómo eran las relaciones entre RL y los otros grupos de izquierda?
Nos llevábamos particularmente bien con grupos de carácter clasista. Estaba la Organización Comunista Poder Obrero, que era una organización de la nueva izquierda y un grupo clasista. Si bien eran leninistas, hasta leninistas clásicos, teníamos un nivel importante de acuerdos con ellos.

Háblame de estos acuerdos.
—Los acuerdos eran funcionales: la coordinación de esfuerzos en el movimiento laboral, la organización de Coordinadoras (fundamentalmente en el frente gremial). Algunas veces las relaciones se establecían también a nivel de la defensa militar, en operaciones que hicimos con ellos. Tenían un aparato militar llamado las Brigadas Rojas, que era mucho más desarrollado que el nuestro.

No es de extrañar que tuvieran acuerdos con organizaciones “clasistas” marxistas-leninistas y no buscaran acercamientos dentro de los medios libertarios, en donde se sabía claramente y por experiencia que los partidos de izquierda no se diferencian del resto de los partidos que luchan por el poder (la OCPO era una organización insignificante dentro del rosario de partidos marxistas de la época, por lo tanto si su aparato militar era “mucho más desarrollado”, el autopromocionado aparato de RL debía de ser, en verdad, casi nulo.

¿En qué sentido vuestras actividades se diferenciaban de las de otros grupos revolucionarios de izquierda durante la dictadura?
No sé si eran diferentes. Se distinguían por nuestras actitudes políticas. Tendíamos a la autoorganización de los trabajadores, de modo de impulsar estructuras autónomas del movimiento de trabajadores y menos a orientar las actividades de los frentes gremiales para un partido. Dicho de otro modo, tratamos de organizar grupos de vanguardia en los frentes de masas, no grupos de nuestra organización. Por supuesto nuestros militantes estaban en estos grupos, pero no con un carácter partidario.

En toda esta jerga pomposa no se da nunca un ejemplo de actividad en la cual se haya hecho algo notable, o por lo menos anecdótico. Y es increíble que no se puedan diferenciar en el nivel del accionar de las organizaciones, ideologías tan diferentes y hasta antagónicas un muchos puntos como lo son el marxismo-leninismo y el anarquismo.

La organización tenía esta concepción bakuninista de militantes revolucionarios que había fraguado la Alianza de la Democracia Social de Bakunin. O sea, eran militantes que actuaban y coordinaban de modo de organizar las masas populares, pero ellos no tenían un plan de dirigir las masas populares. Para decirlo de otro modo, nuestro trabajo es la construcción del poder, no la toma del poder.

Construir el poder no es precisamente una concepción bakuninista. En resumen, la táctica era accionar dentro de las masas, orientándolas y organizándolas, pero sin imponer una dirección: a eso se le llama “construir poder”. O se nos perdió algo por el camino, o el concepto de poder que manejaba RL no tiene nada que ver con lo que se pensó en el anarquismo, sino que se orienta hacia concepciones de Poder Popular (un eufemismo maoísta de gobierno popular).

¿Tenían otras relaciones con la comunidad anarquista internacional?
No.

¿Qué leían?
Aparte de los clásicos del anarquismo, que lógicamente leíamos como organización anarquista, solíamos leer también libros de Franz Fanon, como Los condenados de la tierra, La sociología de la revolución, textos de Mao sobre La larga marcha, Marcuse, y otros.

¿Pueden los anarquistas sacar algo enriquecedor de los textos de Mao, quizás el mejor continuador de Stalin, junto con el amargo socialismo albanés de Hoxa?.Fanon era el teórico de moda de los movimientos de liberación nacional y Marcuse uno de los ideólogos del Mayo Francés del 68.

¿Qué debates y conflictos hubo en RL?
En general, las discusiones giraban alrededor de trabajos de inserción concreta, de estrategia de alianzas, o sea, con quienes podíamos aliarnos y con qué carácter. Por ejemplo, había una discusión interna sobre la alianza con la Organización Comunista Poder Obrero
.

Está claro que si se planteaba una alianza con una organización “marxista leninista clásica” es porque estructuralmente era posible una fusión de ambas y porque existía un alto grado de similitud entre el clásico centralismo democrático leninista y la “democracia directa” de RL.

A la distancia, ¿Cuáles te parece que fueron los mayores errores y éxitos de RL?
Es muy difícil de decir. Nunca pudimos hacer una autocrítica. No nos encontramos después de la debacle, de un golpe así, de una catástrofe tan grande. Pero, visto retrospectivamente, creo que lo destacable fue nuestra experiencia de intentar elaborar la construcción de una organización anarquista eficaz en condiciones de total clandestinidad. Pienso que son éxitos organizacionales válidos que merecen tomarse en consideración. Cómo conservar la democracia interna, la discusión política interna, en una organización de cierta importancia (en términos de número de miembros) en el contexto de la represión violenta: creo que nuestras luchas sobre estas cuestiones, en tanto que organización anarquista específica, fueron exitosas. Con referencia a los éxitos teóricos o los éxitos políticos, creo que la organización fue capaz de recuperar una tradición clasista del anarquismo argentino que se había perdido. En nuestra estrategia de guerra popular prolongada, preveíamos la creación de un ejército popular, pero entendíamos que dicho ejército se haría en las fábricas y los barrios, que desde luego apoyaríamos, pero no sería un organismo de un partido. Teníamos un concepto diferente al respecto
[que los otros grupos izquierdistas].

Es por completo falso que el movimiento anarquista hubiera perdido la tradición clasista. Fue el movimiento obrero el que había perdido su carácter clasista y no el anarquismo. Que el anarquismo haya quedado aislado, retraído y su actividad fuese casi nula, es harina de otro costal. Este es un error típico de la izquierda, que sí se considera como referente de toda manifestación de clase dentro el movimiento obrero, pero que viendo los resultados de su accionar conciliador, integrado al sistema electoral de la sociedad y los sindicatos burocratizados, demuestra plenamente el contenido burgués, reformista y reaccionario del marxismo y todas las formas de socialismo autoritario o estatista. RL se identificaba con esta tradición, no con el anarquismo.

Y si consideramos que el concepto de Guerra Popular y Prolongada fue forjado por Mao Tsé Tung, comienzan a entenderse algunas posiciones de RL, probablemente diferentes a ciertos grupos de izquierda, pero no tanto de los grupos maoístas (quedando finalmente algo así como un anarco-maoísmo, un engendro ideológicamente incoherente e insostenible).

A tu parecer ¿Cuáles son los aportes más importantes de RL para los anarquistas de hoy en día ?
Creo que el aporte fundamental es la negación del aislamiento y del sectarismo
[dentro del anarquismo]. Pienso que si algo era absolutamente coherente en RL durante todos los años de su existencia, fue eso, la negación del sectarismo, del aislamiento de las masas, de los trabajadores, de las discusiones con la gente de a pie. Pienso que es lo más rescatable de RL. RL rompió con eso, como otros grupos anarquistas que estaban cerca de RL (hubo otros muchos grupos anarquistas en aquel periodo, que terminaron por incorporarse en RL). Todos estos grupos emergieron como reacción contra el aislamiento en que estaba el anarquismo a principios de los 60. Dicho aislamiento tenía que ver con el fenómeno del peronismo en Argentina. Tras de la represión de los ’30 y los 40, el anarquismo estaba retrocediendo y encerrándose en sí mismo y mantenía esta postura cuando llegaron los años ’60. Y todos estos grupos [nuevos], que estaban formados principalmente por jóvenes, eran una reacción contra este retroceso, este anarquismo cerrado. Por eso, creo que lo más rescatable de RL es precisamente su rechazo del sectarismo, su intento de comprometerse con la gente, las discusiones, y participar en sus luchas. Y además su apertura a la discusión con otras corrientes políticas, cosa que sin duda nos enriqueció.

En primer lugar es cierto que el anarquismo estaba aislado pero la acusación de sectarismo responde a las justas reticencias que tenían los anarquistas a trabajar con la izquierda, a identificarse con sus planteos, a incorporar discursos “actualizados” afines a reivindicar los movimientos de liberación nacional, a intentar un acercamiento en praxis y teoría al marxismo, a incorporar tácticas revolucionarias propias de la ultraizquierda de los 70. Por otro lado, la acusación de sectarismo sí es válida para RL, que funcionaba como una secta, donde los militantes tenían un período iniciático de estudio y acercamiento mutuo para ingresar al aparato, y una vez incorporados se asumían como clandestinos, algo que innegablemente puede llevar al aislamiento si la situación se mantiene por largo tiempo[2]. Pero el sectarismo de RL se evidencia en esta frase de López Trujillo: “un partido de cuadros sólo incorpora militantes que han aceptado totalmente la organización antes de ingresar en la misma” (el grado de aceptación necesario se olvidó de aclararlo).

¿RL o RL?
El último panegírico sobre RL fue difundido por el órgano de prensa de Red Libertaria, Hijos del Pueblo (Nº 6), hace unas semanas y se titulaba El anarquismo proletario. Allí sostienen asertos tales como: “La presencia de las y los anarquistas en ese período (los 70) se ve invisibilizada, tal vez por la desarticulación o desaparición que se le adjudica en la historia académica después de la década del 30 y por la fuerte presencia de las corrientes marxistas y peronistas revolucionarias.” Es decir, que los anarquistas de RL pasan desapercibidos porque los historiadores académicos lo decretaron y por el peso o la exposición de las organizaciones guerrilleras. Siguiendo este razonamiento, deberíamos recapacitar sobre cuán formidable es el peso de los historiadores académicos que decretaron la muerte del anarquismo ya que al no existir en la actualidad las organizaciones guerrilleras de los 70, el anarquismo continúa “invisibilizado” al día de hoy. O será que, más allá de estas conjeturas disfrazadas de análisis, la presencia anarquista pasó desapercibida por ser demasiado pequeña (es decir, como en la actualidad, aunque quizás un poco más beligerante).

La investigación de Red Libertaria sigue siempre con el mismo nivel de profundidad: “Y gran parte del movimiento anarquista no supo qué hacer, confundió a la cúpula fascista con el obrero y eligió alejarse de la lucha de clases, haciendo caso omiso del lema de la primera Internacional: “La emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos”. La clase, mientras tanto, abría sus propios caminos. Durante la resistencia peronista retomó su tradición de acción directa, poniendo “caños” y tomando fábricas desde la clandestinidad”. Para Red Libertaria los anarquistas de la FORA y otras organizaciones afines confundieron a la cúpula fascista -es decir, a Perón- con los obreros y renunciaron a la lucha de clases. ¿Dónde existe un comunicado o documento de alguna organización anarquista de cualquier tendencia que fuese, en que se toma una posición semejante? Verdaderamente si existe tal documento quisiéramos conocerlo, porque aclararía muchas cosas y sería de gran ayuda para replantearnos nuestra propia historia. Y si en cambio lo que se quiere poner en evidencia es el antiperonismo -a veces exasperante- de muchos anarquistas que tuvieron que sufrir cárcel, exilio, torturas y persecuciones a manos de los esbirros de El primer trabajador y La abanderada de los humildes, creer que abandonaron la lucha de clases implica un grave desconocimiento de lo que ocurría en esos años. Y si lo que se quiere afirmar es que de hecho, o sea, con sus prácticas sectarias los anarquistas se alejaron de la lucha de clases, también esa es una afirmación gratuita. Si hubo un divorcio entre los anarquistas y la clase obrera y una pérdida total de influencia de nuestras ideas en los sindicatos, fue muy a pesar nuestro. Nunca se quiso perder influencia ni capacidad de agitación dentro del movimiento trabajador, y si pasó, se debió a otro tipo de circunstancias de las que somos responsables como movimiento. De todos modos, desde la perspectiva del autor de la nota, se exhibe una adoración religiosa a la clase que se abre su propio camino después de haber sido abandonada por los anarquistas. Una clase que no olvida la tradición de acción directa pero que olvida la tradición anarquista que la generó, así como la independencia del Estado, los principios revolucionarios y el horizontalismo. En realidad fue la llamada Resistencia Peronista, que luchaba por el retorno de Perón, y no la clase obrera como movimiento la que impulsó el combate contra los militares de la Revolución Libertadora (a la cual llamaban con justa razón la Fusiladora).

La nota sigue rezumando saña contra los anarquistas que habían luchado previamente a que RL (la de los 70) hubiera sido fundada: “Pero por suerte el movimiento anarquista fue (y sigue siendo) un colectivo lo suficientemente dinámico como para no confiar ciegamente en lo dicho años antes, porque si no fuera así se hubiera tenido que sentar a esperar que el pueblo dejara de ser peronista o marxista y se bautizara anarquista.” Evidentemente lo dicho años antes, nunca es dicho frontalmente, sino siempre sugerido, sobrevuela por todo el discurso de RL (ambas). Haciendo leña del árbol caído, lo que se busca es demostrar que hay dos anarquismos: uno heredero de los años combativos, de la tradición clasista, de las luchas previas a 1930, que es continuado en los 70 por RL y en el siglo XXI por RL; el otro anarquismo es el de los derrotados post peronistas, gorilas que abandonaron la lucha de clases, que confunden a los fascistas del poder con los obreros, que se sientan a esperar la revolución social milagrosa mientras masacran a los trabajadores y a los verdaderos anarquistas que luchan, como RL (ambas).

En el artículo se hace una enumeración de gran cantidad de grupos anarquistas que surgieron en los años 60 y 70; tal vez esa sea la única parte interesante de la nota. Luego, retorna la confusión, algo insistente a estas alturas. “También en la ciudad de la Plata surgió, en el año 69 el Grupo Revolucionario Anarquista (GRA), que hacia el año 72 cambió el nombre por Resistencia Libertaria (RL). El mismo también fue conformado por estudiantes pero con presencia de militantes de larga trayectoria (como el ex faquista Emilio Uriondo), quizás por provenir parte de su núcleo fundador de una familia con experiencia en la militancia anarquista. Compartían con las otras organizaciones el clasismo, pero planteaba una estrategia de Guerra Popular y Prolongada.” Nos suena muy extraña la inclusión de Emilio Uriondo, un compañero que era un conocido expropiador en los años 20 y 30, intachable en todo aspecto. Sospechosamente se hace mención al faquismo de Uriondo -es decir, como un integrante de la Federación Anarco Comunista de antaño- y no a sus compromisos con la FORA del V Congreso, la organización finalista anarquista más combativa y revolucionaria de la historia argentina. Y con malicia, terminan pegando su nombre al concepto maoísta de Guerra Popular y Prolongada que, para ejemplificar, era en el Perú la estrategia de guerra del grupo de asesinos estalinistas Sendero Luminoso. Nada más alejado del anarquismo.

Conclusiones
A diferencia de estos grupos de dudosa ascendencia anarquista que pretenden inventarse un pasado prestigioso para imponer su predicamento entre el resto del movimiento, nosotros creemos que el anarquismo tuvo una incidencia prácticamente nula durante la dictadura. Pero eso no se debía al sectarismo aludido por RL sino a la pérdida de combatividad desde hacía por lo menos ya dos décadas. El anarquismo no era peligroso para los militares, esa es la realidad, aunque no nos guste. No es que las ideas anarquistas no fuesen consideradas subversivas por los asesinos del 76, sino que habían perdido su influencia sobre la clase obrera.

Lo que debemos preguntarnos es qué hicieron los anarquistas después de la dictadura, no durante la represión. El hecho de no haber tenido una participación en la resistencia contra los militares asesinos tiene dos causales:

1) El anarquismo no tenía peso como movimiento, es decir, estaba aislado.

2) En esas condiciones, sumado a una represión feroz, se hace imposible emprender cualquier tipo de resistencia organizada, quedando sólo actos de resistencia individual. Es mucho más razonable preguntarnos qué es lo que se hizo en el movimiento desde la restauración democrática, es decir, en los últimos 25 años sin represión ilegal y sin terrorismo de Estado (cómo lo denominan los burgueses y los marxistas). Esta pregunta es particularmente molesta, porque desnuda el estado actual de cosas dentro del “movimiento”. Y es molesta incluso para la propia izquierda, que no puede más que hablar de resultados electorales, elecciones sindicales o participaciones como punteros políticos piqueteros en algunos barrios humildes.

Ex militantes Montoneros y ERP participaron en gobiernos como el de Kirchner, Menem o Alfonsín. Otros como López Trujillo anduvieron por los pasillos del Partido Intransigente. La retórica combativa da paso a la traición con una facilidad que pasma en toda la izquierda.

Somos respetuosos de los muertos que dieron su vida por un ideal revolucionario, que no compartimos totalmente. Por comentarios de compañeros que conocieron a sus integrantes de primera mano, los desaparecidos de RL sobrepasan a una decena: no los vemos como un número sino como historias de vida truncadas, en toda su dimensión humana y trágica. La desaparición de Marcelo Tello el 9 de marzo de 1976 durante el criminal gobierno peronista de Isabel Perón, las torturas sufridas por muchos integrantes de RL, los años de sufrimientos y el exilio de sus militantes, los asesinatos y desapariciones nos hablan de vidas dedicadas a la lucha. Nos muestran una entrega y un compromiso que quienes hoy lucran con su desgraciado final jamás tendrán. Siempre tuvimos diferencias ideológicas con los grupos como Resistencia Libertaria, al igual que con otros grupos combativos no anarquistas. Somos críticos a sus ideas y proyectos, que a nuestro entender no transitan por una senda libertaria. Las cosas en su justa dimensión.

Estos embaucadores que pretenden homenajearlos, sin embargo, los denigran. La historia inventada de RL por intereses propios de un partido político es una vergonzosa operación política de ciertos elementos como Red Libertaria y O.S.L. que quieren llevar al anarquismo por este camino: el de la mentira, la traición y el colaboracionismo cobarde.

ADDENDA
A pesar de estar al tanto de la polémica en torno a Resistencia Libertaria que tuvieron el compañero y amigo Amanecer Fiorito (La Protesta) y la señora M. E. Tello, asesorada por Frank Mintz, decidí escribir este artículo antes de leer los números de La Protesta en los que se reprodujo la polémica. Preferí analizar a RL a través de sus propios discursos: hablan por sí solos. El pez por la boca muere.

Para tener una visión más completa de estas discusiones ver: La Protesta N° 8226, marzo-abril 2005.

Los responsables de esta maniobra deplorable son:

  • Las organizaciones de corte plataformista e izquierdista Organización Socialista Libertaria (OSL) y Red Libertaria, más antiguos integrantes del grupúsculo “anarco” peronista Auca. Demás está decir el fingido carácter anarquista de estas organizaciones que se asumen como la continuación histórica de RL.
  • Fernando López Trujillo, ex RL, ex Partido Intransigente, ex director de un pasquín contracultural llamado Anarres, de efímera existencia. Integrante del Cedinci, un archivo que rescata documentación de la izquierda en general. Autor de folletines electrónicos que pretenden contar y analizar la historia del anarquismo en Argentina, y de libros de escaso valor ideológico y crítico.
  • Frank Mintz es un investigador del anarquismo. Pertenece a la CNT-F, la central sindical colaboracionista del Estado en Francia, hermana de la también lamentable CGT española, la rama de traidores a la CNT anarquista.
  • M. E. Tello es madre de Plaza de Mayo y tuvo que exilarse en Francia para sobrevivir a la dictadura. Entendemos que habla muchas veces desde el dolor por el asesinato de sus hijos a manos de los esbirros de la Dictadura, hijos a los que pretende honrar y recordar. Compartimos el homenaje pero nunca la operación política que algunos pretenden que nos traguemos.

Patrick Rossineri

[1]: Cuando muchos miraban con recelo a las Madres de Plaza de Mayo, muchos camaradas como Amanecer Fiorito (La Protesta) se acercaron silenciosamente a acompañar en sus rondas a las madres. Nada personal, nada ideológico o interés alguno los vinculaba, sólo un sentimiento solidario y humano.

[2]: La condición de clandestinidad de los militantes de RL parece más declamada que real. Habría que ver si el Estado los consideraba una organización clandestina o inclusive si estaba al tanto de su presunta peligrosidad, o si la clandestinidad de RL era comparable a la de las organizaciones guerrilleras. La condición de clandestinidad voluntaria comienza a presentársenos oscura cuando nadie percibe la existencia ni la beligerancia de los supuestos clandestinos.

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